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ANEXO 11

 

8-12-14

Universidad de Costa Rica

Escuela de Artes Dramáticas

Taller de Actuación II

Profesora Grettel Méndez Ramírez

¨ Udiversidad¨  

por Ixmucané Hernández  Morales. 

Carné A02020

 

¨ No soy un borracho, pero tampoco soy un santo. Un hechicero no debería ser un santo….. debería poder descender tan bajo como un piojo y elevarse tan alto como un águila….. Debes ser dios y diablo a la vez. Ser un buen hechicero significa estar en medio de la tormenta y no guarecerse. Quiere decir experimentar la vida en todas sus fases. Quiere decir hacer el loco de vez en cuando. Eso también es sagrado.¨ 

(Corzo Cojo, brujo Siux, Tribu Lakota)

 

A pesar de que al ser un curso universitario que conlleva una evaluación, que la maestra aplica, hay una atmósfera (desde el inicio del curso) de seguridad, de no sentirme juzgada por mis preguntas y mis perspectivas. A pesar de que estoy siendo evaluada, no soy juzgada. 

 

Trabajé desde lo que la vida me presentaba,  al inicio, con una actitud un tanto auto-defensiva, con la intención de no trabajar de más, me propuse llevar a la clase todo lo que soy, con todo lo que siento y con todo lo que hago, y esa propuesta fue la que me llevó a que el proyecto del curso se fusionara con  mi vida y me hizo cambiar la perspectiva autocompasiva que tenía inicialmente y mi entrega fue total, porque comprendí que si trabajaba desde lo que soy, el resultado iba a ser autentico. 

 

Trabajé confiada de que no iba a ser juzgada ni corregida pero mi trabajo si iba a ser ¿guiado? desmenuzado, observado, sistematizado (por mí) cuestionado (por todes), reorganizado, ventilado, etc…

 

No puedo decir que este curso es universitario,  sobre todo si partimos de que cada persona es un universo y que cada quien trabaja desde sus motivaciones, ya sean estas preguntas y en pocos casos respuestas (Porque hay quienes llegan a taller de actuación, con mucha claridad, a solucionar cosas muy concretas). 

 

Si a esto le agregamos que en este curso, cada quien abre su closet, oscuro, lleno de preguntas antiguas, miedos negados, dudas juzgadas, que la maestra des-en-polva  y estira y propone trabajar desde eso que hay ahí…

 

Que la maestra no enseña desde la vertical de poder, sólo trae luz al closet, para que podamos descubrir la maestra interior de cada estudiante.. 

 

En ese sentido dejamos de ser ¨Alumnos¨ (del latín ¨A- Luminus¨  ¨sin luz¨) y pasamos a ser estudiosas y estudiosos de nuestras propias preguntas, que se entrelazan con las preguntas de los otros y otras compañeras.  (De ahí es de donde más aprendemos, viendo cómo los y las compañeras resuelven. )

 

Diría que este curso no es universitario (una versión, un universo) este curso es pluriversitario, este curso es total, como la vida pánica: 

 

Hay un dios que se llama Pan que es relativo a un fauno, a un zátiro, de esos míticos hombres mitad cabra, que cuando se le aparecía a un humano, le producía una sensación tan total y tan arrasadora que no sabían cómo nombrarla, y a ese sentimiento le llamaron pánico, porque sólo así se podía llamar.

 

Y es que el pánico es total, tiene gotas de perspectivas infantiles, sensualidad, sadismo, rebeldía, fuerzas de poder que oprimen, anarquía, sacralidad, emociones opuestas juntas y simultáneas, contrastes, clown, romanticismo y absurdo, y también gotas de barroco, mucha improvisación y mucha, mucha violencia, pero siempre tiene, aunque sea, una gota de esperanza, si no, no es pánico.

 

La vida pánica? Para mí va más allá de lo escénico, lo veo como una luz, me consume y a la vez ilumina la vida. Me sacrifica, me mata y me transmuto en otra cosa.

 

En el campo teatral, no puedo ver ni hacer otra cosa, todo es tan simple! Lo veo como una posición política frente al arte, al  teatro, a la vida. Cuando se trata de teatro pánico, se eliminan las butacas, el papel del espectador sentado inmóvil que sólo observa y no participa es anti pánico. Ya la estructura del teatro, de por sí, es anti pánico, y los actores no se llaman actores, se llaman ex-actores, porque no actúan, sólo son lo que son y están ahí en ese espacio y tiempo con lo que sienten.

 

En este curso entendí porqué me molesta ver el teatro institucional. Porque si el teatro es un  ejercicio para lo real, me siento desmotivada cuando voy al teatro y sólo veo falsedad. Veo en escena ideas muertas, de escritores muertos, y los que actúan parecen muertos que no sienten lo que hacen, solo repiten y repiten, sin sentir la verdad de su espacio y su tiempo inmediatos.

 

A manera de conclusión, durante este proceso, me cuestioné la respuesta del público ante lo que ve, el aplauso no significa nada, es una máscara, es parte de un protocolo, no siempre es honesto, no es suficiente. 

 

El público no es público, es participante activo, y tiene derecho a modificar lo que se le presenta, a intervenir… pero las reglas de etiqueta sociales anulan la participación de los invitados, así como anulan todo lo desagradable, ilegítimo e impropio para ver ¨ representado ¨ en el teatro. 

 

El teatro moralizante quiere representaciones. No quiere que se le presente nada expontáneo ni vivo. Las sorpresas no son agradecidas, y se produce sin conciencia del discurso hegemónico que se transmite de generación en generación, como un mismo verso, como una única verdad que … la universidad sostiene.

 

Gracias Maestra por el espacio diverso multidimensional, que es el curso que imparte, y por borrar la binariedad que tanto sobra en la vida cotidiana. Así las que tenemos la dicha de pasar por el curso,  tenemos la oportunidad de cuestionarnos a nosotras mismas, al teatro, a la universidad y a la realidad que con cada paso que damos, construímos.

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